Un hecho trágico enlutece a Francia. Un padre mató a su hijo al introducirlo a una lavadora en funcionamiento y dejarlo allí por dos horas. El pequeño Bastien murió a consecuencia de los golpes.
Los padres pidieron ayuda a un vecino porque el niño "se había caído" y tenía múltiples cortes y moretones. Fue la hermana de cinco años de Bastien quien contó a la Policía qué había ocurrido en realidad. El macabro episodio sucedió en Germigny-l'Evêque, en la central región francesa Seine-et-Marne.
De acuerdo con el diario Le Parisien, Bastien había hecho una travesura infantil en clase: había dañado los dibujos de un compañero. El padre, Christophe Champenois, de 33 años, decidió castigarlo.
Introdujo al niño, de sólo tres años, desnudo dentro de una lavadora en funcionamiento. Allí lo habría mantenido por dos horas. Cuando la madre, Charlene, entró y vio lo sucedido, rescató al pequeño y notó que no respondía. Cargó el cuerpo de Bastien y pidió auxilio a sus vecinos.
"Lo tomé con mis brazos y lo sentí como una muñeca desarticulada. Escuché los últimos latidos de su corazón. Charlène no hablaba, estaba toda roja y petrificada. No comprendía que su hijo estaba muerto", sostuvo Alice, que vivía en la casa de al lado de los Champenois.
La explicación que dio la madre a sus vecinos para justificar el estado de Bastien fue que "se había caído" por las escaleras. Sin embargo, la hija mayor del matrimonio, Maud de cinco años, contó lo que había sucedido.
Ella le confesó que su padre había puesto a su hermano dentro de la lavadora y le reveló que no era la primera vez que sucedía, que incluso a veces su padre lo encerraba por horas dentro de un armario.
Vecinos del agresor contaron que en una ocasión, cuando Bastien tenía un año, vieron a su padre colgarlo de la ventana y empezó a gritar para que el padre, que lo sostenía desde el alféizar, lo dejara a salvo.
Al parecer, meter a los niños en la lavadora era una práctica muy habitual en esta familia que estaba siendo vigilada por los servicios sociales desde 2006. Ahora los dos padres están en observación, detenidos por la policía.
Según la abuela de Bastien, el niño nunca había sido deseado por Christophe, que estaba desempleado. "Hasta poco antes de su alumbramiento, mi hija negaba estar embarazada. El día en que nació el bebé, llamé a Christophe para avisarle y él estaba bebiendo con sus amigos. Me dijo que no quería ver a ese niño. Mi hija tiene siete hermanos, ella solía ser gentil", lamentó y afirmó que Charlène era una mujer golpeada por su esposo.
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